jueves, 13 de octubre de 2011

6/ Julio/ 2011

Después de un camino horroroso por carretera sin asfaltar y diluviando, llegamos al Palacio de Man Singh. Está en un pequeño pequeño pueblo llamado Gwalior y destaca por el color azul de sus fachadas y por su interior, donde abundan grandes salas con columnas y  pasadizos.  Cuando digo que abundan los pasadizos…..me refiero a que nos perdimos para salir.  Casi todo el mundo iba con guía, pero nosotros, muy listos, no cogimos ni un folleto y así nos pasó;  no éramos capaces de encontrar la salida. Venga a dar vuelta tras vuelta para salir por el mismo sitio una y otra vez……Fue un momento muy gracioso porque estuvimos a punto de perseguir a una pareja de alemanes para que nos sacase de allí. Pero por fin y sin saber cómo, logramos encontrar la puerta de salida.






Por la carretera, bajando del palacio,vimos unas esculturas jainistas enormes en mitad de la montaña. La más grande es de 17 metros y fueron excavadas entre 1441 y 1474. Merece la pena parar unos minutos y ver a estos gigantes de piedra.









Dos horas más de camino y llegamos a Orcha, una aldea muy pequeña llena de puestecillos de dulces, fruta y regalos. Vimos a un grupo de españolas y les preguntamos donde se alojaban, ya que habíamos preguntado en varios sitios y eran todos bastante caros.  Nos recomendaron el suyo diciendo que estaba muy bien y tengo que decir, que de todos los sitios donde hemos dormido este era el peor. Nos costó 300Rs la noche con ventilador y baño. Ah! También nos incluía en el precio varias cucarachas como animales de compañía, manchas en la pared... Si yo estaba un poco de bajón, esto me remató. Menos mal que nos lo tomamos con humor y decidimos hacer todo tipo de bromas sobre las manchas de la pared y la cultura india de no usar papel cuando vas al servicio...

Nuestro objetivo era estar el menor tiempo posible en la habitación, así que nos fuimos a ver el río Betwa y a visitar el palacio y las vistas que había desde allí. Es un lugar muy bonito, todo lleno de ruinas y rodeado de vegetación. 


Después de verlo, nos fuimos a dar una vuelta por la plaza y aquí tuvimos otro momento graciosísimo; no sólo para nosotros si no para los indios que nos rodeaban.


Sabéis que en India las vacas son sagradas y están por todos los sitios sin importancia alguna. Nosotros hasta entonces no habíamos tenido problema, pero no se por qué, mientras mirábamos unos puestos una vaca decidió embestir a Guille. Este, después de ganar el premio al mejor recortador en India le cambió el color de cara.


Los que me conocéis ya sabéis que me río por todo, por lo que durante y después del espectáculo, casi me da un infarto de la risa. En este momento la señora vaca de debió sentirse ofendida y me empezó a perseguir...Fue un momento de lo más cómico. 


A la hora de la cena, entre que era una aldea pequeña y que ellos llevan otro horario, a las 9 de la noche estaba casi todo cerrado, menos un pequeño guest house que se ofrecieron a darnos de cenar.

Todos los sitios donde dan comidas, cenas, etc....ponen que tienen pizza y hamburguesas, pero cuando vas a pedirlo no hay nada de eso. Esa noche con un intento fallido de pedir pizza, pedimos algo que no sabíamos lo que era y no lo pudimos comer. Eran tortillas crujientes rellenas de cebolla, tomate, zanahoria…Nos lo hubiésemos comido encantados porque tenía muy buena pinta, pero estaba sin pelar y chorreando aceite (literal). Las consecuencias hubieses sido muy desagradables. Con cara de pena, pagamos la cena y la dejamos entera.

Encontramos un pequeño puesto abierto y compramos patatas fritas y coca cola y nos lo tomamos en la terraza del guest house mientras hablábamos con las españolas que se alojaban allí.

Estaban haciendo la misma ruta que nosotros pero al revés. Nos dijeron que si India nos había parecido sucia que nos preparásemos para Varannasi. Me fastidió ese comentario porque tenía tantas ganas de ir, que con el desanimo que tenía me quitaron algo de ilusión.

Como represalia, nosotros les dijimos que si estaban pasando calor, que se preparasen para los 45 Cº de Jaisalmer. Ojo por ojo, diente por diente. Jejeje.
Al rato nos fuimos a la habitación y tocando lo menos posible todo lo que nos rodeaba, nos metimos en los sacos y a dormir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario