miércoles, 26 de octubre de 2011

13/ Julio/ 2011

Volvimos a levantarnos sin madrugar y muy descansados para el duro día que nos esperaba. Teníamos pensado visitar la mezquita más grande de India, Jama Masjid, el Fuerte rojo y el famoso Templo Bahai.

Nosotros nos alojábamos en el barrio de Paharganj y al encontrarse bastante separado de los lugares que queríamos visitar tuvimos problemas al encontrar un tuk tuk que nos llevase por un precio asequible.

Vistas aéreas del barrio donde nos alojábamos 

Por fin conseguimos llegar y visitar el Fuerte Rojo. Nos costó 250 Rs, un precio nada excesivo para ver tal fuerte. Tiene un tamaño descomunal, como casi todos los monumentos de India. Esta claro que ellos tienen en mente que, ya que construyen, construyen a lo grande. El fuerte tiene 2 Km con una altura de 18 a 33 metros de alto, dependiendo de donde nos encontremos. Lo más destacado es su puerta principal, la puerta Lahora y la mezquita de Moti Masjid. Creo que su inmensidad es debido a que fue construido por el mismo emperador que el Taj Mahal.
A la entrada, se encuentra el mercadillo de Chatta Chowk, un mercado muy antiguo y donde seguimos haciendo algunas compras (se nos fue de las manos el tema suvenir). Una vez dentro se puede visitar una pequeña sala de exposiciones. Cuando la visitamos nosotros, tenía una exposición fotográfica de los lugares más emblemáticos de India años atrás. No se si esa exposición es fija o va cambiando la temática, pero había alguna toma  interesante, sobre todo si ya se ha estado en el lugar y se compara. 


La visita fue bastante larga, ya que aprovechamos los jardines para beber agua y descansar de las altas temperaturas que nos acompañaban.






A la salida veíamos desde lejos Jama Masjid. Teníamos muchísimas ganas de ver la famosa mezquita. Pensamos en coger un rickshaw pero viendo que asomaba a lo lejos, decidimos ir andando. Creo que no fuimos por el camino más turístico y fuimos por uno que daba a la peor zona que hemos visto en India. Era una calle llena de barro, de unos dos metros de ancho, llena de puestos muy humildes y rodeados de personas tiradas en el suelo, algunas de ellas con malformaciones graves...

Después de pasar este mal trago llegamos a la mezquita y tengo que reconocer que NOS TIMARON. Nos cobraron por entrar 300Rs cuando la entrada es libre. Me dijeron que no podía entrar con los hombros descubiertos y al ponerme el pañuelo que siempre llevaba para esto mismo, me dijeron que no, que ellos me daban algo parecido a un Kaftan (una túnica muy amplia que cubre hasta los pies).

Por fin y después de hablar para aclarar malos entendido (ellos no hablan, por su tono de voz gritan)  conseguimos pasar dentro de la mezquita. Creo que nos llevamos una pequeña desilusión; habíamos visto tantas construcciones grandes y espaciosas que esto nos pareció pequeño. Me imagino que cuando es la hora de la oración y se llena de fieles, tiene que ser bastante impresionante.

Pasamos hasta el otro lado donde había gente practicando la ablución para purificarse antes de comenzar la oración. Estos momentos, aunque ya los viví en Marruecos me impactan mucho. Ver como se lavan las bocas, como se sacan las dentaduras postizas y las enjuagan en el mismo sitio donde algunos fieles se lavan los pies.
No me impacta este hecho poco higiénico, sino el hecho de que lo hagan por devoción, que no piensen en posibles enfermedades contagiosas, con tal de estar limpios y purificados antes de orar.

Después de dar una vuelta e intentar andar por la sombra ¡¡Cómo quemaba el suelo!! hicimos fotos al arco que hay justo antes de la salida. En este momento llegaron el padre e hijo que nos cobraron a la entrada y gritando nos dijeron que teníamos que salir corriendo, que ya empezaba la hora de la oración y no podíamos estar dentro. Hasta me quitaron el kaftan y los tickets. Yo cogí el mío y le dije que no, que era mío y me lo guardaba de recuerdo. Ellos se empezaron a poner un poco tercos y nos dijeron que no podíamos llevárnoslo.


Me resultaba muy extraño porque me he ido guardando todas los tickets, tickets que eran grandes de cartón,  sellados y tipificados. En cambio este que era un trozo de papel con un número escrito a bolígrafo no nos dejaban....(Claro, porque no era reglamentario)



Cuando bajamos, le preguntamos a los guardias si la entrada se cobraba y nos contestó justo lo que esperábamos.  "No sir, the access is free"
Gggggggrrrrrrrrrrrrrrrrr.....el penúltimo día en India y nos la cuelan y encima sin hacer las fotos que queríamos...



Para volver a la carretera y coger un tuk tuk, volvimos por el camino principal, que no era mucho mejor que el anterior. Ellos saben que uno de los pilares del islam es dar limosna y por ello las puertas de las mezquitas están a reventar de gente pidiendo. A nosotros no nos dejaban avanzar y tuvimos que dar los refrescos que llevábamos encima. 

Ese día como habíamos comido una bolsa de patatas y una coca-cola (No íbamos a perder la costumbre,no?) nos fuimos al hotel directamente a descansar y hacer tiempo para la hora de la cena de despedida.

Por el camino estuvimos comentando el tema de el embarazo y los cuidados que llevan las mujeres durante los 9 meses de gestación.
Guille me dijo que en Marruecos había visto muchas más malformaciones, sin embargo yo estaba alucinando con la cantidad de tullidos que estaba viendo. En ese preciso momento al parar en un semáforo, casi se nos sube uno pidiendo limosna y no os imagináis como estaba. En este momento miré a Guille dándole a entender que si en Marruecos había visto algo igual...

Por la noche nos dimos un homenaje en la azotea del hotel incluyendo un postre lleno de bolas de helado...Creo que en estos tres días en Delhi cogí todos los kilos que había perdido durante el viaje.





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