viernes, 7 de octubre de 2011

3/ Julio/ 2011

A la mañana siguiente Guille estaba mejor, pero seguía estando muy cansado. El día anterior fueron 8 veces las que visitó el baño, más el calor y la humedad…el cansancio se le notaba.
Respecto al color de mi tobillo tengo que decir que iba remitiendo y tomando “mejor” forma.
Este día nos pegamos un buen madrugón para nada. Guille entendió que habíamos quedado con el conductor a las 8 y yo a las 10.

El caso es que a las 8 de la mañana estábamos con las mochilas sentados en un bordillo  en mitad de la calle esperando a que apareciese. Y a la media hora de esperar, decidimos que podíamos hacer lo mismo desayunando pan cake y zumito recién exprimido (me encantan estos desayunos). Mientras, volvimos a contactar con las familias y llamamos al conductor para resolver el misterio de la hora. Al final ninguno de los dos tenía razón porque habíamos quedado a las 09.30. Nuestra reacción fue mirarnos y reirnos de nosotros mismos porque no era la primera vez que nos pasaba.Cuando vimos al conductor, lo primero que hizo fue reírse de nuestro despiste, después cargamos todo en el coche y pusimos rumbo a Jaipur, donde pasaríamos un día y medio.

Nada más llegar y para no perder costumbre, comenzamos a buscar alojamiento y como siempre, tras regatear en tres sitios, nos quedamos en un hotel bastante chulo, con ventilador, aire acondicionado y baño individual por 400RS la noche (http://www.hotelkalyan.com/). Por supuesto las fotos no corresponden a la realidad, pero aún así os lo recomiendo.

Una vez instalados y hecha la colada, dormimos hasta que recibimos una llamada del conductor, invitándonos a cenar en casa de su jefe. Menudo marrón. A las 19.30 nos recogió en la puerta del hotel y fuimos a la casa del dueño de la empresa.

Como os decía antes… menudo marrón. El dueño no estaba y nos tocaba cenar con la mujer. La cena a pesar de ser muy incómoda tuvo momentos muy graciosos.
Antes de servirnos, nos puso un aperitivo hindú. Eran como migas de patatas fritas ultra picantes. Nada más maternos un poquito en la boca, Guille me miró y se nos saltaban las lágrimas, así que en cuanto se dio la vuelta lo volcamos en el tarrito. Entre el picante y las cuatro copas de cerveza (sumadas a la mala alimentación que llevábamos), terminamos la cena bastante contentos…

Después de cenar lentejas con arroz (las mejores) y tomar un postre exquisito, la mujer nos pidió el dinero que alquiler del coche. Al no saber que la cena era para eso, no le pudimos pagar en el momento, por lo que al terminar la cena nos fuimos al hotel a darle el dinero al conductor para que este se lo llevase a la dueña.


Os dejo una foto del postre que tomamos. La he encontrado por internet, ya que no era muy educado fotografiar la comida delante de la dueña. Se llama Rasgulla y es una bola hecha a base de azúcar, leche y un toque de limón. Cuando digo azúcar, no me refiero a un poquito, sino a una gran cantidad masticable.
Si tenéis oportunidad de probarlo, hacedlo. Es una sensación rarísima. Por cierto, antes de meteroslo en  la boca apretad la bolita para que suelte el jugo, que alguno se la metía sin hacerlo y se le desbordaba...... (otra experiencia muy graciosa)
http://www.cuisineonline.pk/wp-content/uploads/2010/09/rasgulla.jpg

1 comentario:

  1. Seguro que el que se equivocó fué el conductor y no nosotros jeje...

    Esa sensación del dulce será difícil de olvidar... :)

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