martes, 4 de octubre de 2011

30/ Junio/ 2011

A la mañana siguiente después de recoger y hacer el ritual de “El vendaje del tobillo” nos fuimos a la puerta de Jodhpur, donde habíamos quedado  con el conductor a las 8 de la mañana. Mi tobillo seguía muy inflamado y cada vez que me lo miraba o Guille me daba crema y me miraba mal por no ir al médico, me daba el bajón.


Nuestro destino de ese día era Ranakpur. El conductor ya nos advirtió que el sitio era precioso, pero en este viaje he llegado a la conclusión de que por más que te diga la gente, tanto para lo bueno como para lo malo, hasta que no lo ves no sabes lo que es.


Desde luego nuestro conductor no se equivocó. No os exagero cuando digo que es uno de los lugares más bonitos e impresionantes que he visto nunca. Siete templos adentrados en la selva, con columnas talladas al milímetro...Es uno de los cinco lugares santos del jainismo y por supuesto el más grande de India.




El templo principal es el de Chaumukha, construido en 1439 con veintinueve salas, pero lo más impresionante son las 1.444 columnas que lo sostienen, todas y cada una de ellas diferente.


Para poder entrar, los chicos tienen que llevar pantalón largo y las chicas los hombros cubiertos.

Durante la visita, nos pusieron el famoso punto hindú en la frente a cambio de un donativo. En las mujeres ente punto se llama bindi y en los hombres tilaka.



En el vídeo, antes de que un grupo de niños nos asalte y empiecen a decir como locos "Hello, hello, hello, hello, hello, hello, hello...." podéis ver y escuchar la naturaleza que rodea el templo.
http://www.youtube.com/watch?v=mnhFMI8Rssc


Esta visita se nos alargó bastante por contemplar el lugar y porque volvimos a coincidir con la pareja de españoles que vimos en Jaisalmer.

Montados en nuestro Ambassador y después de tres horas de carretera llegamos a Kumbalgart. Este camino se nos hizo más llevadero por el paisaje que íbamos viendo. Era todo tan verde y había tantísimo contraste con el que habíamos visto en el árido Jaisalmer, que nos encantó.
Llegamos a Kumbhalgarh y compramos oooootra vez patatas fritas y coca-cola para comer y desayunar…Nuestras fuerzas, entre la falta de comida y el calor, ya empezaban a flaquear pero las patatas nos dieron energías para subir a este gigantesco fuerte. 
¡¡Qué vistas había!! 
Ninguno de los dos hemos estado en la muralla China, pero cuando subimos arriba del todo y vimos los 36 Km de fuerte, fue lo primero que nos vino a la cabeza. Ese sitio no es muy turístico y éramos, junto con una familia hindú, los únicos que visitábamos la fortaleza. Por eso fue una visita de lo más relajada y agradable.





Es una pena que toda India esté cubierta por una capa de neblina y que no te deje disfrutar de las vistas desde las alturas, aún así nos encantó.

Después de estas dos grandes visitas, y otro par de horas en coche, llegamos a Udaipur, de noche y con un calor agobiante. La primera impresión que me causó fue horrorosa, no me gustó nada y me bajó mucho el ánimo. Supongo que el hambre, la noche, el intenso tráfico, mi dolor de tobillo, etc, causaron esa mala sensación.

Aún nos quedaba buscar donde dormir y tras rechazar dos "ofertas" de nuestro conductor y medio discutir con el, cogimos las mochilas y comenzamos a andar hasta que encontramos a una pajera de canadienses muy simpáticos, que nos llevaron al guest house donde se alojaban (Nukkad Guest House).
Pagamos 400Rs por noche y nos quedamos dos días para visitar la ciudad. Esta habitación no tenía aire pero si un ventilador y un baño bastante pequeño pero suficientemente limpio.

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