Se acababa lo bueno y tocaba coger un vuelo interno a Delhi, la gran temida. Cogimos un taxi desde el guest house por 600RS (nos dejamos timar con tal de no regatear) y a pesar del atasco que había conseguimos llegar con tiempo de sobra.
Esta vez tuvimos suerte con el vuelo e incluso llegó antes de tiempo, lo único que los pasajeros eran un poco...no se como decirlo, asi que os resumo como fue el vuelo. Después de servirnos un pequeño almuerzo, comenzó de manera ininterrumpida un constante movimiento en los asientos de atrás para salir al baño, para llamar a la azafata y lo peor, un concierto de eructos y pedos, ventosidades, flatulencias, como lo querais llamar pero fue un vuelo de lo más desagradable...
Por fin llegamos a Delhi y para poder relajarnos y descansar esos dos días y medio que nos quedaban, reservamos en el hotel de la otra vez. No queríamos hacerlo porque era bastante caro, pero entre que no encontramos nada asequible en relación calidad/precio y que necesitábamos una habitación decente, no nos quedó más remedio.
No sabíamos que Delhi tenía dos aeropuertos (vuelos internos y externos) y habíamos quedado con el conductor donde la primera vez.
Nos tocó coger un autobús dirección a la terminal 3, en el cual nos querían volver a engañar descaradamente, pero no contaban con que ya llevábamos más de 15 días y estábamos muy espabilados.
Por última vez y con alguna esperanza, estuvimos haciendo papeleos para cambiar el vuelo, pero no hubo manera. Desanimada, buscamos al conductor que nos llevaría al hotel. Este camino fue el más agradable de todos lo que hemos hecho gracias al conductor. De camino al hotel le dijimos que era el único que no había tocado la bocina y nos contó que es palestino y que no le gusta nada esa costumbre india, que prefiere escuchar tranquilamente su música, así que nos puso una canción que nos aprendimos los días anteriores y a bailar
Aquí tenéis en vídeo
Cada vez que poníamos la MTV India y echaban el vídeo nos animábamos al escuchar la guitarra española. Éramos todo un show bailando esto... A día de hoy la escucho y me sigue haciendo muchísima gracia. Olé!!
Una vez que llegamos al hotel, nos dieron una habitación enorme con un baño gigante y una ducha decente (en India no hay bañeras, ni duchas, es el mismo suelo el que se convierte en piscina...)
Lo más importante de la habitación era el ¡¡¡AGUA CALIENTE!!!
Por fin nos pudimos dar una ducha respirando con normalidad, sin estar encogidos y sin salir medio tiritando.

Estos días iban a ser de relax absoluto. Creo que nos lo habíamos ganado después de este súper viaje, así que después de dar una mini vuelta por el barrio subimos a la azotea a cenar una pizza ultra picante, un plato de pasta riquísimo y de postre un Banana split. Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm ¡Qué bueno estaba!!

Al final Delhi no fue tan malo como pensábamos eh...? A lo que se acostumbra uno! esos tres días fueron de relax total, pero nos vinieron muy bien! :)
ResponderEliminarDecíamos que estaba sucia y al final resultó ser una de las ciudades más limpias...:)
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