Por fin llegó el día de poner rumbo a Agra. Mi viaje, aunque era para conocer una pequeña parte de India, tenía como principal fin conocer dos sitios; El Taj Mahal y Varannasi. Me moría de ganas de llegar a esos dos sitios.
Recuerdo que nos enganchamos a un grupo de españoles y el guía dijo: ”Es mejor no visitar la Gran Mezquita que forma la ciudad porque hay muchos robos”.
Los pelos de punta
http://www.youtube.com/watch?v=uRODBjXC_E4
Después de aguantar un par de monzones ( http://www.youtube.com/user/xikynina?feature=mhee#p/u/8/_JQAMAbXsEg ) hicimos una parada en Fatehpur Sikri. Es una ciudad construída hacia 1560 y que perteneció al imperio mongol. Este es un lugar mágico a pesar del turismo hindú y el agobio que supone. Pero es tan grande, espaciosa y se conserva tan bien, que da gusto visitarla.
Ellos decidieron no hacer esa visita, pero nosotros si y no tuvimos ningún problema; sólo un agobio incesante de indios, locos por hacerse fotos con nosotros. Nada más entrar se nos acercó un joven de unos 18 años a explicarnos toda la mezquita y muy amablemente le pedimos 10 veces que por favor no queríamos que lo hiciese, pero el nada...y a la salida tuvimos el gran error de repartir unas gorras a los niños pequeños que estaban pidiendo limosna, con la consecuencia de que en un minutos teníamos a otros 10 niños pidiéndonos dinero y regalos.
Este día hacía un calor horroroso y sumando la humedad del monzón, era insoportable. Nuestro conductor tenía su ventanilla rota y aunque parezca mentira, a pesar de llevar el aire acondicionado a tope, el calor que entraba en el coche era inaguantable.
Nos dijo que mientras veíamos la ciudad intentaría arreglarlo, así que para hacer tiempo y aliviar un poco el intenso calor, nos compramos unas coca-colas y nos la bebimos de vuelta.
Raj Mandi, nuestro conductor (siento haberlo presentado a estas alturas, qué mal educada) nos dio la sorpresa de que la ventanilla ya estaba arreglada. Ya no volveríamos a cocernos en los largos viajes ni a mojarnos durante el monzón.
Por fín a 35Km, nos esperaba Agra y su Taj Mahal. Estábamos muy nerviosos e inquietos por llegar, pero antes fuimos a visitar el fuerte de Agra. Ver el fuerte a las tres de la tarde , sin comer y rozando los 50Cº más un 70 u 80% de humedad me derrumbó. Una vez arriba viendo la ciudad de Agra me fue imposible disimular mi estado y me puse a llorar y a decirle a Guille que me quería ir, que no quería continuar este viaje, que se me estaba haciendo durísimo, que tenía dolores constantes de estómago y que no soportaba las temperaturas ni la mala alimentación...
No duramos ni 15 minutos en el fuerte, después de haber pagado lo equivalente a 5€ por entrar.
Decidimos que era mejor buscar alojamiento y una vez instalados ir a ver el Taj Mahal. Aquí tuvimos una pequeña bronca con el conductor, ya que estábamos cansados de que siempre nos llevase a hoteles donde nos pedían muchísimo dinero y las instalaciones eran pésimas. Le dijimos que no estábamos dispuestos a pagar comisión a nadie y este se ofendió afirmando que el no se llevaba comisión ninguna.
Si los sitios a los que nos llevaba hubiesen correspondido al precio, hubiésemos aceptado, pero a veces nos pedían más de 1000Rs por sitios sin ventana.
Por fin encontramos un hotel algo más caro de lo que estábamos acostumbrados a pagar pero a 100 metros del Taj Mahal. Se llamaba Hotel Sidhartha y nos costó 750Rs la noche con aire acondicionado, ventilador, televisión, baño privado y un personal encantador.
Teníamos la opción de ver Agra al amanecer y así dejar pasar ese mal día que tenía, pero me pudieron las ganas. Por fin llegamos, después de comprar las entradas y hacer cola mientras chispeaba y por separado( con los oportunos cacheos), llegamos. No parábamos de sonreír y de apretarnos las manos. Teníamos miedo por si nos llevábamos una decepción, pero no fue así.
Aún se me pone el vello de punta al recordar cuando pasé el primer arco con vistas a la mayor construcción hecha por amor.
Conseguí reprimir las lágrimas, pero no de sufrimiento, si no de emoción.
¡Qué preciosidad!
¡Qué perfección!
¡Qué simetría!
Habíamos llegados y estábamos mirando el famoso Taj Mahal. Nuestras sonrisas se hicieron perennes durante el resto de la visita.
Habíamos llegados y estábamos mirando el famoso Taj Mahal. Nuestras sonrisas se hicieron perennes durante el resto de la visita.
Los pelos de punta
http://www.youtube.com/watch?v=uRODBjXC_E4
No me extraña que esté reconocida como una de las 7 maravillas del mundo. A lo mejor exagero pero tenía hasta el estómago encogido y no era la única. Estuvimos dos horas sentados en un banco casi sin mediar palabra y mirándolo. A Guille casi le tengo que sacar a rastras porque no dejaba de hacer fotos; incluso conseguimos quedarnos de los últimos para hacer fotos sin gente de por medio. Después de hacernos las típicas fotos y algunas con turistas hindúes, fuimos a recoger cena al Mc Donald´s para tomárnosla en la habitación y descansar este duro día, mientras comentábamos lo que habíamos visto minutos atrás...






los pelillos como escarpias!
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