viernes, 30 de septiembre de 2011

28/ Junio/ 2011


Es genial despertarse con el amanecer en mitad de la nada pero tocaba volver. Montamos de nuevo en los camellos y fuimos a visitar dos aldeas con el fin de regalar el material escolar que traíamos desde España. Estos momentos los viví de manera muy intensa y con mucho contraste. Digo contraste, porque al principio me alegré muchísimo al ver sus caras cuando les hacíamos fotos, cuando les regalábamos bolígrafos, pinturas, cuando les dábamos cremita, etc, pero a la vez me entristeció mucho verles tan sucios y en una situación tan precaria.














Cuando llegamos del safari, fuimos a visitar los templos jainistas y las preciosas havelis que adornan la ciudad.




























































Durante la visita, conocimos una pareja de españoles con los que estuvimos comentando como llevábamos el viaje.Nos dijeron la ruta que tenían planeada y más o menos era igual a la nuestra, por lo que seguramente les veríamos en más ciudades. Más tarde buscamos algún sitio para comer y fue entonces cuando subimos a la azotea del restaurante, y tras esperar y ver que no venía nadie, nos fuimos y….sucedió la desgracia. Me caí por las escaleras, golpeé la cámara y me torcí el tobillo.

Durante la caída, que fueron escasos segundos, se me pasaron mil cosas por la cabeza. Pensé en la cámara recién estrenada, en mi familia cuando se enterase, en como iba a continuar el viaje, en fastidiar a Guille y volvernos a España, si tendría que visitar algún hospital, etc.
Fue tanto el susto que acto seguido me dio un ataque de ansiedad, pero gracias a mi compañero de aventura, conseguimos llegar al hotel. Pobre Guille, que susto se llevó. Estaba bloqueado sin saber que hacer, pero aún así fue una gran ayuda física y psicológica.

Ese día lo perdimos entero y con muchísima pena por no visitar el lago Gadi Sagar pero era incapaz de apoyar el pie en el suelo. Al final nuestra comida se basó en dos bolsas de patatas fritas y un par de coca-colas. Al llegar la noche, el hotel donde nos alojábamos nos hizo el favor de prepararnos la cena (de nuevo lentejas con arroz). Mientras la cenábamos, tuvimos un rato divertido, ya que sólo se nos escuchaba aspirar para calmar el picante de las lentejas. 













Aquí tenéis la despedida de una de las aldeas que visitamos



jueves, 29 de septiembre de 2011

27/Junio/2011

A las 8 de la mañana comprobé que Guille estaba despierto (tirando un calcetín a su litera), así que me bajé con él, ya que yo no tenía ventana y estaba un poco desorientada. Se notaba que ya estábamos llegando a Jaisalmer por la aridez del lugar. Pasadas las 18 horas de tren, nada pesadas, llegamos y nos recibió con un poco de calor (45Cº).

Nada más bajarnos del tren comenzó un acoso continuo para la contratación de safaris. Entre el calor y el agobio, nos enfadamos un poquito porque ni si quiera avanzábamos para salir de la estación.

Por fin, después de regatear, cogimos un tuk tuk y conseguimos llegar al fuerte y preguntar por un hotel que ya habíamos visto por Internet “Hotel Victoria”-http://www.hotelvictoriajaisalmer.com/ .
Creo que nos estafaron un poco, ya que nos cobraron 1000Rs la noche.  Por lo menos la habitación tenía unas vistas muy bonitas y nos hicieron el favor de guardarnos nuestras mochilas durante la noche que teníamos en el desierto.

Después de regatear con 4 agencias de safaris, conseguimos llegar a un acuerdo con Sahara viajes (http://www.mrdesertemeritus.com/index.html)
La persona responsable de esta agencia es de lo más pintoresca. Desprende un narcisismo que te hace reír muchísimo. Cuando digo que desprende narcisismo, lo digo porque Mr. Desert (así es como se hace llamar), va regalando postales con su cara y con una dedicatoria por detrás. Os aseguro que merece la pena pasar un rato con el.

Durante el safari, quitando un rato que no teníamos agua y lo pasamos bastante mal,  fue genial. Estuvimos 2 horas encima de los camellos a unos 40Cº y al llegar al campamento, nos prepararon la cena que se componía de lentejas con arroz y pan (alguna hormiga también se coló en el menú). Un vasito de Thai y a tumbarse en la “cama” a ver las estrellas.
Nos dijeron que por la noche en el desierto bajan mucho las temperaturas, pero la verdad es que dormimos muy a gusto. De vez en cuando se escuchaban  nuestros camellos y a algún chacal, pero sólo se respiraba tranquilidad.



miércoles, 28 de septiembre de 2011

26/Junio/2011

Con la habitación, nos entraba el desayuno, así que subimos a la azotea a comer algo y a ver Delhi desde las alturas. No se si es porque estaba lloviendo o por qué razón, pero nos quedamos durante 10 minutos callados sin decir absolutamente nada. Justo debajo teníamos un contenedor, donde más de 5 personas estaban rebuscando en la basura, gente bajo la lluvia, duchándose en las azoteas, andamios medio derruidos...

Después del desayuno, para mi algo escaso ya que no me gustaba, nos dimos una ducha de agua fría (el agua caliente ni olerla) y decidimos dar una vuelta por la ciudad, ya que teníamos que hacer tiempo hasta coger el tren dirección a Jaisalmer.

Dejamos las mochilas en el hotel y comenzamos a andar bajo la lluvia. No nos podíamos alejar mucho, ya que a las 15:00 queríamos estar en la estación, que se encontraba en Vieja Delhi. Para resumir nuestro primer día caótico en India, os puedo decir que montamos en tuk-tuk, en rickshaw, nos llevaron dos veces a la misma oficina de turismo, al bazar al que deben llevar a todos los turistas y nos dejaron tirados (según ellos cerca del hotel). Vamos, que estuvimos dando vueltas y no vimos nada. Pardillos……

Por fin conseguimos llegar a la estación. Esto fue el caos total. 
¡Qué multitud, toda sentada en el suelo!
¡Qué calor!
¡Qué de ruido!
¡¡¡QUÉ HORROR!!!!
Nos quedamos un poco bloqueados porque teníamos que comer antes de subir al tren y no había nada, pero…Mc Donalds está en todos los lados (nada de ternera y de cerdo). Nos comimos unos nuggets de pollo, que nos supieron a gloria y vuelta a revisar el panel de los horarios de trenes. Siempre que se espera, se hacen nuevos compañeros de viaje y nosotros conocimos a cinco chinos. Fueron muy simpáticos y nos ayudaron a encontrar nuestro tren, que era el mismo que el suyo pero en distinta clase.

Cuando ya lo teníamos todo controlado y estábamos en el andén 10, cambian la vía…Menudo agobio, a 5 minutos antes de que saliese el tren y preguntando por dónde estaba nuestro vagón. De repente, vimos a nuestro nuevo amigo correr por las vías, para comunicarnos el cambio. Había tanta gente que fue imposible llegar donde nuestro nuevo compi. Por fin conseguimos encontrar nuestro sitio y nuestro hogar durante 18 horas.

Teníamos mucho miedo por como sería el tren, ya que en los anteriores vimos a la gente hacinada entre rejas…Nosotros cogimos desde España, la 2º clase con aire acondicionado y nos encantó.

Las primeras paradas hasta salir de Delhi nos dejaron boquiabiertos, por el paisaje que había a pie de las vías del tren. Sólo hace falta ver vídeo para que entendáis lo que os digo. Son momentos en los que piensas lo afortunado que eres.

La última prueba del día, era ver que compañeros de litera teníamos. Por suerte, era una familia muy agradable y con los que hicimos amistad. Vieron que no podíamos comer la cena que compramos, a causa del picante  y nos regalaron unos sandwiches caseros riquísimos!!!!

Ellos se bajaron en Jodpur sobre las 5 de la mañana y puesto que nosotros estábamos durmiendo, no nos pudimos despedir.

Tráfico en Delhi
http://www.youtube.com/watch?v=u6OrTl9wPWU

Tren Delhi- Jaisalmer
http://www.youtube.com/watch?v=txLdo3M8E7A



25/Junio/2011


Por fin aterrizamos, después de 13 horas y media de viaje, de pasar varios controles, cintas mecánicas, conocer el aeropuerto de Amsterdam y su agradable tiempo(¡Qué raro!!Estaba lloviendo).

El aeropuerto de Delhi nos impresionó bastante. Le da mil vueltas al de España. Cuenta con una gran amplitud, limpieza...pero nada que ver con lo que nos esperaba fuera. 
Tras recoger el equipaje, conocer a la primera pareja de catalanes y darnos los teléfonos, nos dirigimos a la puerta número 5, donde nos esperaba el servicio de recogida del hotel.

De camino ya nos golpeó el “cálido” y húmedo ambiente de Delhi. Aún recuerdo como mirábamos por la ventanilla del coche y después cruzábamos nuestras miradas. No hacía falta decir nada. Llovía, era de noche, las calles no estaban asfaltadas, gente en el suelo, montones de basura al rededor...

Cuando llegamos al hotel, después de ver al paisaje desolador de New Delhi, nos dieron una habitación bastante chula. Recuerdo que tuve que desmontar toda la mochila, ya que durante el viaje, a pesar de llevar la ropa metida en bolsas, se me mojó.

Fue un día duro, de muchas horas de viaje, así que no tardamos nada en dormirnos para que amaneciese lo antes posible :)

Me ha llevado mucho tiempo pasar mi gran aventura de la India a limpio, pero creo que viene bien recordar todos esos momentos que me han hecho cambiar mi manera de ver la vida y de apreciar las cosas y a las personas que más quiero.

La verdad es que el viaje fue un poco aventura. Lo único que teníamos eran los billetes de ida y vuelta. Luego nos organizamos un poco y compramos, desde España, los billetes de tren, dos vuelos internos y la primera noche de hotel.

Quiero mencionar a la persona que me acompañó en este gran viaje y que me animó a escribir este diario. Guille, mi pareja y compañero de aventuras.
Especialmente a ti, espero que te guste y que revivas los momentos con la misma intensidad con la que lo hago yo.