jueves, 27 de octubre de 2011

Gracias

Suena un poco cursi, pero quería dar las gracias a las personas que nos han ayudado a hacer este viaje.
Por un lado Peke, Marian, Fernan, Yolanda, etc. Ellos ya estuvieron y cada vez que les preguntábamos algo nos contestaban dándonos todo tipo de detalles, dejándonos sus tarejtas, teléfonos, contactos,etc.

También al hermano de Guille, Nano, por intentar adelantar los vuelos desde aquí y hacer todo lo posible para acortar los días de Delhi.

Sara, mi querida sister, que me hacía llorar cada vez que leía sus mails y me contaba las cositas que hacía mi sobri, que me informaba de todo lo que sucedía aquí y se preocupaba tanto de mi.

Como no a todas las personas que han seguido el blog. Algo que para mi ha significado mucho y me ha hecho recordar tan malos y tan buenos momentos. Si no hubiese tenido tantas visitas y tanto privados animándome a seguir, no  lo hubiese hecho.

Por último quería dar las gracias Guille. Se que ya he dicho que ha sido un buen compañero, pareja y amigo, pero no os imagináis el gran apoyo que ha sido para mi en este viaje, en los momentos tan duros donde yo me quería volver a España y donde tenía unos dolores horrorosos de estómago.
El también tuvo dolores, diarreas, un pequeño cólico al riñón y aún así estaba a pie del cañón dándome un abrazo y diciéndome las palabras que más necesitaba.
Ahora lo miro desde fuera y tengo unas ganas locas de volver y sé que si lo hago disfrutaré el triple y seguramente dejaré que Guille lo haga mucho más.

GRACIAS

Curiosidades

Aquí os dejo algunas fotos sueltas. Algunas nos han hecho pasar muy buenos momentos...
 










Tarjetas de los hoteles y los recuerdos que guardo. (Podréis observar que me encanta guardar hasta los pequeños detalles)

14/ Julio/ 2011

Último día en Delhi. Por una parte estábamos tristes porque se acababa esta gran aventura, pero también estábamos muy contentos de volver a España, ver a la familia y poder comer lo que no está escrito.

No se si os lo he contado, pero en los largos trayectos de coche, íbamos haciendo una lista de las comidas que nos apetecían en ese momento. La verdad es que era un poco auto tortura, pero pasábamos un buen rato por la entonación que dábamos a cada plato.











Este día intenté desayunar algo a pesar de que mi estómago ya estaba en las últimas. Guille, para esta comida del día no tenía problemas, había huevos duros y le gustan pero a mi me dan mucho asco, así que me conformaba con una tostada de mantequilla.

Una vez que desayunamos e hicimos las mochilas las bajamos a recepción. Tengo que deciros que para que nos cerrasen las mochilas, tuvimos que dejar mucha ropa  y calzado que llevábamos para el viaje.

Una vez que pagamos el hotel con tarjeta, porque nos quedaban las rupias justas para pasar el día, fuimos en busca del Palika Bazar, aquel que no encontramos dos días atrás.

En vez de coger un tuk tuk en la puerta del hotel, paseamos un poco hasta la calle principal. Mientras lo hacíamos íbamos comentado que, a pesar de que todos los días nos ofrecían droga, nunca la habíamos visto. Si antes decimos algo, antes vemos a un hombre en mitad de la calle (literal) en cuclillas y calentando su futura dosis, mientras un grupo de 6 niños salían del colegio. Lo mismo sucedía en el callejón siguiente, solo que estos estaban un poco más escondidos. 

Una vez que conseguimos un tuk tuk más barato que el de la otra vez, nos dejó casi en la puerta del bazar en la zona de Connaught  Place. Tuvimos que preguntar varias veces hasta que dimos con el.

Es un bazar subterráneo, con muchísimas tiendas y pasillos laberínticos. Yo, que soy una enferma de las compras casi me llevo unos cuantos relojes, pero pude resistir y no me compré ninguno.
Como a fuera estábamos a más de 40Cº,  más la humedad y dentro con aire acondicionado, alargamos la vuelta hasta la hora de la comida. Mientras, terminamos de hacer las compras y cargamos con  más de 15 pañuelos de distintos colores (qué vicio).

Cuando salimos, fuimos dando un paseo hasta el Mc Donal´s. Una vez que comimos estuvimos haciendo tiempo y dando vueltas por la zona. Llegado un momento me di cuenta de que nos estaban siguiendo. Cuando se lo dije a Guille, me dijo tan tranquilo que ya lo sabía, que desde que habíamos salido de comer estaba detrás nuestra. Yo cada vez me estaba mosqueando más y más y más....Al final desistimos y no quisimos decirle nada. Hemos llegado a la conclusión de que lo hacen por curiosidad, por ver que hacemos, que costumbres tenemos, etc. Os vuelvo a comentar que hay personas hindúes que nunca antes han visto a un occidental y les sorprende muchísimo.

A la vuelta conseguimos sobrevivir después de participar en una carrera de tuk tuk. Al principio nos reíamos cuando los dos conductores jugaban con sus"vehículos" pero cuando casi nos comemos a un autobús....la cara se nos cambió y el corazón casi se nos sale. Veinte días en India,  sin pasar nada en la carretea con 3521Km y a 3 Km del hotel casi nos estrellamos.

Cuando llegamos, a pesar de ser  pronto, ya que no eran más de las 6 de la tarde, cogimos las mochilas y nos fuimos al aeropuerto con un taxi que nos cobró cobró 380 Rs (comparado con las 600Rs que pedía el hotel, estaba muy bien). Como era lo último que nos quedaba, menos dos billetes y tres monedas de recuerdo, no le dimos propina y casi nos tira las maletas a la cara... 

Estuvimos dando una vuelta por el amplísimo aeropuerto, comprando más cosas y por fin embarcamos. Del vuelo...no os puedo decir mucho. Cenamos un pollo riquísimo y me dormí las 8 horas hasta llegar a Amsterdam. Creo que el hecho de volver a casa me relajó tanto que no me enteré de nada hasta que Guille me dio un toque para que me fuese espabilando...

El vuelo de Amsterdam a Madrid se me hizo muy corto. Por fin pisábamos tierras españolas, bueno, tierras madrileñas. Lo primero que hice fue llamar a mi madre para preguntarla que se había hecho de comer lo que la pedí. Ella contenta me dijo claro, que me había preparado un plato enorme.

Aquí me despedí de Guille, que el también tenía comida con sus padres. Fue una despedida muy alegre, no porque estuviese harta d estar 24 horas con el, si no porque en este viaje ha sido mi compañero, pareja y amigo. 





miércoles, 26 de octubre de 2011

13/ Julio/ 2011

Volvimos a levantarnos sin madrugar y muy descansados para el duro día que nos esperaba. Teníamos pensado visitar la mezquita más grande de India, Jama Masjid, el Fuerte rojo y el famoso Templo Bahai.

Nosotros nos alojábamos en el barrio de Paharganj y al encontrarse bastante separado de los lugares que queríamos visitar tuvimos problemas al encontrar un tuk tuk que nos llevase por un precio asequible.

Vistas aéreas del barrio donde nos alojábamos 

Por fin conseguimos llegar y visitar el Fuerte Rojo. Nos costó 250 Rs, un precio nada excesivo para ver tal fuerte. Tiene un tamaño descomunal, como casi todos los monumentos de India. Esta claro que ellos tienen en mente que, ya que construyen, construyen a lo grande. El fuerte tiene 2 Km con una altura de 18 a 33 metros de alto, dependiendo de donde nos encontremos. Lo más destacado es su puerta principal, la puerta Lahora y la mezquita de Moti Masjid. Creo que su inmensidad es debido a que fue construido por el mismo emperador que el Taj Mahal.
A la entrada, se encuentra el mercadillo de Chatta Chowk, un mercado muy antiguo y donde seguimos haciendo algunas compras (se nos fue de las manos el tema suvenir). Una vez dentro se puede visitar una pequeña sala de exposiciones. Cuando la visitamos nosotros, tenía una exposición fotográfica de los lugares más emblemáticos de India años atrás. No se si esa exposición es fija o va cambiando la temática, pero había alguna toma  interesante, sobre todo si ya se ha estado en el lugar y se compara. 


La visita fue bastante larga, ya que aprovechamos los jardines para beber agua y descansar de las altas temperaturas que nos acompañaban.






A la salida veíamos desde lejos Jama Masjid. Teníamos muchísimas ganas de ver la famosa mezquita. Pensamos en coger un rickshaw pero viendo que asomaba a lo lejos, decidimos ir andando. Creo que no fuimos por el camino más turístico y fuimos por uno que daba a la peor zona que hemos visto en India. Era una calle llena de barro, de unos dos metros de ancho, llena de puestos muy humildes y rodeados de personas tiradas en el suelo, algunas de ellas con malformaciones graves...

Después de pasar este mal trago llegamos a la mezquita y tengo que reconocer que NOS TIMARON. Nos cobraron por entrar 300Rs cuando la entrada es libre. Me dijeron que no podía entrar con los hombros descubiertos y al ponerme el pañuelo que siempre llevaba para esto mismo, me dijeron que no, que ellos me daban algo parecido a un Kaftan (una túnica muy amplia que cubre hasta los pies).

Por fin y después de hablar para aclarar malos entendido (ellos no hablan, por su tono de voz gritan)  conseguimos pasar dentro de la mezquita. Creo que nos llevamos una pequeña desilusión; habíamos visto tantas construcciones grandes y espaciosas que esto nos pareció pequeño. Me imagino que cuando es la hora de la oración y se llena de fieles, tiene que ser bastante impresionante.

Pasamos hasta el otro lado donde había gente practicando la ablución para purificarse antes de comenzar la oración. Estos momentos, aunque ya los viví en Marruecos me impactan mucho. Ver como se lavan las bocas, como se sacan las dentaduras postizas y las enjuagan en el mismo sitio donde algunos fieles se lavan los pies.
No me impacta este hecho poco higiénico, sino el hecho de que lo hagan por devoción, que no piensen en posibles enfermedades contagiosas, con tal de estar limpios y purificados antes de orar.

Después de dar una vuelta e intentar andar por la sombra ¡¡Cómo quemaba el suelo!! hicimos fotos al arco que hay justo antes de la salida. En este momento llegaron el padre e hijo que nos cobraron a la entrada y gritando nos dijeron que teníamos que salir corriendo, que ya empezaba la hora de la oración y no podíamos estar dentro. Hasta me quitaron el kaftan y los tickets. Yo cogí el mío y le dije que no, que era mío y me lo guardaba de recuerdo. Ellos se empezaron a poner un poco tercos y nos dijeron que no podíamos llevárnoslo.


Me resultaba muy extraño porque me he ido guardando todas los tickets, tickets que eran grandes de cartón,  sellados y tipificados. En cambio este que era un trozo de papel con un número escrito a bolígrafo no nos dejaban....(Claro, porque no era reglamentario)



Cuando bajamos, le preguntamos a los guardias si la entrada se cobraba y nos contestó justo lo que esperábamos.  "No sir, the access is free"
Gggggggrrrrrrrrrrrrrrrrr.....el penúltimo día en India y nos la cuelan y encima sin hacer las fotos que queríamos...



Para volver a la carretera y coger un tuk tuk, volvimos por el camino principal, que no era mucho mejor que el anterior. Ellos saben que uno de los pilares del islam es dar limosna y por ello las puertas de las mezquitas están a reventar de gente pidiendo. A nosotros no nos dejaban avanzar y tuvimos que dar los refrescos que llevábamos encima. 

Ese día como habíamos comido una bolsa de patatas y una coca-cola (No íbamos a perder la costumbre,no?) nos fuimos al hotel directamente a descansar y hacer tiempo para la hora de la cena de despedida.

Por el camino estuvimos comentando el tema de el embarazo y los cuidados que llevan las mujeres durante los 9 meses de gestación.
Guille me dijo que en Marruecos había visto muchas más malformaciones, sin embargo yo estaba alucinando con la cantidad de tullidos que estaba viendo. En ese preciso momento al parar en un semáforo, casi se nos sube uno pidiendo limosna y no os imagináis como estaba. En este momento miré a Guille dándole a entender que si en Marruecos había visto algo igual...

Por la noche nos dimos un homenaje en la azotea del hotel incluyendo un postre lleno de bolas de helado...Creo que en estos tres días en Delhi cogí todos los kilos que había perdido durante el viaje.





domingo, 23 de octubre de 2011

12/ Julio/ 2011

Era el primer día que nos despertábamos tan tarde. Eran las 10, cuando perezosos abríamos los ojos.  Una pequeña pega de la habitación, que a nosotros nos hizo un favor, era que no tenía ventana y no entraba nada de luz, lo cual se agradecía mucho y nada de ruido, lo cual se agradecía aún más.

Ese día Guille se marchó a desayunar solo, quedaba media hora para que cerrase la cocina y yo me encontraba fatal del estómago.

Teníamos pensado visitar el famoso Connaught Place, uno de los mayores centros comerciales y financieros de Nueva Delhi. Para ir a este sitio, teníamos que coger un tuk tuk y después de negociar con varios, conseguimos que uno de ellos aceptase por 30Rs.

Estuvimos en Delhi 15 días atrás pero aún nos acordábamos de los caminos, de los puestos y carreteras por la que nos habían llevado.
Cuando llevábamos 10 minutos en la carretera, empezamos a ver que el conductor se dirigía hacia el bazar, el típico al que llevan a todos los turistas, al que nos llevaron EL PRIMER DÍA!!

Entre risas y mosqueo, le dijimos que ese no era y que nos llevase al otro. Cien metros delante paró y nos dijo que estaba ahí mismo. Nosotros como esa zona no la habíamos visto nos bajamos y estuvimos andando más de 20 minutos...

Por el camino un joven hindú nos advirtió de que la zona no era muy buena y que llevásemos los bolsos controlados. Nosotros no hicimos mucho caso y seguimos con normalidad hasta que llegamos a una zona un poco...Vamos, que hicimos caso al chico y me coloqué el bolso delante.

Después de preguntar varias veces llegamos a la zona de Connaught Place, pero tras dar cuatro vueltas por la zona no encontramos el famoso mercado. Comimos en el Mc Donal´s y volvimos a regatear para regresar al hotel.

En la calle donde nos alojábamos, empezamos a preguntar cuanto nos cobraban por llevarnos al aeropuerto el día 14, ya que el servicio del hotel era muy caro. Justo cuando salíamos de una de las agencias, vimos al conductor  palestino. Si, el que no tocaba la bocina y bailaba en el coche. Le preguntamos si nos podía llevar el y nos dijo que sintiéndolo mucho el trabajaba para el hotel, asi que seguimos preguntando sin tener mucho éxito al regatear.

Esa noche no cenamos, estuvimos viendo "Ghost rider" en hindú (para coger rápido el sueño) y nos fuimos a dormir.

miércoles, 19 de octubre de 2011

11/ Julio/ 2011

Se acababa lo bueno y tocaba coger un vuelo interno a Delhi, la gran temida. Cogimos un taxi desde el guest house por 600RS (nos dejamos timar con tal de no regatear) y a pesar del atasco que había conseguimos llegar con tiempo de sobra.

Esta vez tuvimos suerte con el vuelo e incluso llegó antes de tiempo, lo único que los pasajeros eran un poco...no se como decirlo, asi que os resumo como fue el vuelo. Después de servirnos un pequeño almuerzo, comenzó de manera ininterrumpida un constante movimiento en los asientos de atrás para salir al baño, para llamar a la azafata y lo peor, un concierto de eructos y pedos, ventosidades, flatulencias, como lo querais llamar pero fue un vuelo de lo más desagradable...

Por fin llegamos a Delhi y para poder relajarnos y descansar esos dos días y medio que nos quedaban, reservamos en el hotel de la otra vez. No queríamos hacerlo porque era bastante caro, pero entre que no encontramos nada asequible en relación calidad/precio y que necesitábamos una habitación decente, no nos quedó más remedio.
No sabíamos que Delhi tenía dos aeropuertos (vuelos internos y externos) y habíamos quedado con el conductor donde la primera vez.
Nos tocó coger un autobús dirección a la terminal 3, en el cual nos querían volver a engañar descaradamente,  pero no contaban con que ya llevábamos más de 15 días y estábamos muy espabilados.

Por última vez y con alguna esperanza, estuvimos haciendo papeleos para cambiar el vuelo, pero no hubo manera. Desanimada, buscamos al conductor que nos llevaría al hotel. Este camino fue el más agradable de todos lo que hemos hecho gracias al conductor.  De camino al hotel le dijimos que era el único que no había tocado la bocina y nos contó que es palestino y que no le gusta nada esa costumbre india, que prefiere escuchar tranquilamente su música, así que nos puso una canción que nos aprendimos los días anteriores y a bailar

Aquí tenéis en vídeo

Cada vez que poníamos la MTV India y echaban el vídeo nos animábamos al escuchar la guitarra española. Éramos todo un show bailando esto... A día de hoy la escucho y me sigue haciendo muchísima gracia. Olé!!

Una vez que llegamos al hotel, nos dieron una habitación enorme con un baño gigante y una ducha decente (en India no hay bañeras, ni duchas, es el mismo suelo el que se convierte en piscina...)
Lo más importante de la habitación era el  ¡¡¡AGUA CALIENTE!!! 
Por fin nos pudimos dar una ducha respirando con normalidad, sin estar encogidos y sin salir medio tiritando.





























Estos días iban a ser de relax absoluto. Creo que nos lo habíamos ganado después de este súper viaje, así que después de dar una mini vuelta por el barrio subimos a la azotea a cenar una pizza ultra picante, un plato de pasta riquísimo y de postre un Banana split. Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm ¡Qué bueno estaba!!



martes, 18 de octubre de 2011

10/ Julio/ 2011

Este día terminamos las compras y todos los regalos que nos faltaban. Nos tocaba hacer mucho hueco en la mochila de todo lo que habíamos comprado hasta ahora.







Un día cualquiera en Varannasi....







Se que no viene a cuento contar esto, pero luego os explico el por qué lo hago. Cuando estábamos mirando ropa, empezamos a escuchar  mucho jaleo en la calle. Fue entonces cuando nos asomamos y vimos un grupo de hombres cargados con dos cañas de bambú y una persona arriba atada con cuerdas. Nosotros en este momento nos quedamos atónitos, ya que nunca habíamos visto tal escena, tan al descubierto y con tanta naturalidad.  Tras este inciso sigo contando como  transcurrió nuestro día... 

Estuvimos toda la mañana perdiéndonos por las callejuelas, paseando, regateando, mirando como adelantar los vuelos (imposible) y cuando hicimos hambre fuimos a comer a un restaurante que nos aconsejaron en el guest house donde nos alojábamos.

Se llama Monalisa y es genial. Por fuera, como casi todo en India, es muy cutre, pero la comida es muy abundante y riquísima. Una pena no tener hueco para el postre y eso que yo soy de las que prefieren dejar comida para dejar sitio al dulce.

Después de comer hasta reventar fuimos a dormir la siesta. Era muy gracioso entrar en la habitación porque cada vez que nos íbamos, dejábamos el aire acondicionando y el ventilador puesto para cuando llegásemos estuviese fresquito. Justo esa tarde cuando fuimos a reposar, creo que debimos poner muy bajo el aire y al entrar la ropa que teníamos tendida estaba tiesa, los pelillos de punta y cada vez que hablábamos salía vaho.  Claro, con el contraste de los 40Cº de la calle a los 18 Cº de la habitación, empezó un moqueo constante acompañado de dolor de garganta...

Una vez hecha la digestión, fuimos a montar en barca por el Ganges. Creo que es algo obligatorio y después de haber montado, me reafirmo.
Nos cobraron 450 Rs por una barca para nosotros solos durante una hora. Para mi, este paseo en barca viendo desde otro lado Varannasi, junto con  la visita al Taj Mahal, han sido los momentos más intensos de mi viaje.



El barquero, con un inglés muy malo pero esforzándose, nos iba contando cosas. Nos señalaba cuales eran los Ghats más famosos, donde estaban las incineradoras, cuales eran los rituales que se hacían tras la muerte...
Cuando estábamos callados, observando el panorama y cada uno haciendo fotos, vimos dos cañas de bambú con flores alrededor. Corriendo y recordando lo que habíamos visto por la mañana mientras comprábamos, le preguntamos al barquero que era eso.

Ellos hicieron un gesto parecido al que hacen los cristianos cuando se santiguan y nos contaron que era "Un muerto por mordida de serpiente".
Nos impactó ver a este fallecido horas antes al descubierto sobre bambú y por la tarde boca abajo recorriendo el río. Extrañados le preguntamos si no se le incineraban y nos contó que a los muertos por mordedura de serpiente (nos dijo que era una causa muy común), leprosos, santones, embarazadas o niñ@s menores de 15 años, no se les incineraba.




Aquí podeis ver nuestro balcón desde el río


Después de quedarnos atónitos con todo lo que nos rodeaba llegamos a una de las incineradoras donde nos dijeron que solo podríamos hacer fotos con mucho cuidado de no ser vistos. Justo, en ese preciso instante, sacaron a  un fallecido cubierto por más de un centenar de pétalos amarillos, blancos y naranjas e iban a iniciar el ritual antes de comenzar la cremación.

Por suerte o por desgracia nuestra barca tenía que dar la vuelta y llegar al sitio de partida.
Ya se que va a sonar muy sádico, repugnante, cruel y salvaje, pero tanto a Guille como a mi nos hubiese gustado ver todo el ritual.
Considero que es bonito ver como celebran o ensalzan  la muerte de un ser querido en vez de convertirlo en momentos  trágicos y dolorosos como hacemos en otras culturas.
De camino al punto de partida íbamos viendo el ritual de La Puja en los distintos Ghats y con muchísima pena, nos bajamos de la barca.







Impresionante el atardecer desde el río







Cuando aún seguíamos haciendo compras nos quedamos un rato en la tienda de un hindú al que conocimos el primer día al llegar a Varannasi. Hablaba español perfectamente (estuvo viviendo 6 años en España) e intercambiamos opiniones sobre la cultura india. No os las voy a escribir porque tardaríamos horas y horas...Este tema tratado con un hindú y que encima ha vivido fuera con culturas tan distintas, puede ser muy extenso... El caso es que hicimos buena amistad, incluso nos dio su Facebook, pero con esos nombres ha sido imposible localizarle...

El día anterior, antes de ver la puja y mientras repartíamos pinturas a los más pequeños, nos hicimos amigos de seis niñas de no más de 10 años. Tengo que decir que me "enamoré" de una de ellas. A parte de ser inteligente, estudiante y vendedora después del colegio, tenía unos ojos enormes, de los que te hipnotizan.
Cada vez que me veía me pegaba un tirón de la ropa para saludarme y esa noche, de camino al hotel, volví a saludarla y a despedirme a la vez. Me quedé con mucha pena, pero a la vez me fui con una sonrisa a dormir.


En la foto estaba enfadada porque no quería que su amiga (la más alta) saliese en la foto.